
El momento más impactante durante una visita al Palacio de Gobierno, en el centro de Guadalajara, tiene lugar cuando, al empezar subir la escalera hacia el segundo piso, del muro principal y la bóveda emerge una pintura monumental de Miguel Hidalgo y Costilla, que gracias a la maestría del muralista José Clemente Orozco parece saltar hacia el visitante o agredirlo. Es el Hidalgo incendiario.
Quizás se trate del espacio histórico más importante en la capital del estado de Jalisco, y uno se pregunta por qué. ¿Por qué hay tanto Hidalgo en Guadalajara?
El mural, en realidad, recoge un aspecto crucial de la lucha por la independencia de México, destacando a Miguel Hidalgo y su estancia en Guadalajara, donde realizó importantes actos de gobierno. En octubre de 1810, tras ganar la batalla del Monte de las Cruces, Hidalgo tuvo la oportunidad de tomar la Ciudad de México, pero decidió no hacerlo, en parte por la falta de recursos —lo que provocó diferencias con otros líderes insurgentes, como Ignacio Allende—. Poco después, Hidalgo sufrió una derrota ante las tropas realistas comandadas por Félix María Calleja en Aculco (esa rivalidad casi personal entre Hidalgo y Calleja es digna de una serie de Netflix), lo que obligó a la separación de los líderes rebeldes.
En su búsqueda por establecer un gobierno insurgente, Hidalgo viajó a Valladolid (la actual Morelia), pero tras recibir la noticia de los éxitos del también independentista José Antonio Torres en Nueva Galicia, resolvió trasladarse a Guadalajara. Aquí, en noviembre de 1810, Hidalgo instaló un gobierno que se mantuvo activo por alrededor de dos meses. ¡Hidalgo estaba al frente de un México independiente! Durante su estancia en Guadalajara, Hidalgo emitió decretos de gran trascendencia, entre ellos el de abolición de la esclavitud, una medida que, aunque discutida por algunos historiadores debido a la pequeña cantidad de esclavos en México, se enmarca en el contexto global del abolicionismo de la época. Este acto lo situó al lado de líderes como William Wilberforce en Inglaterra y Toussaint Louverture en Haití, quienes también luchaban por la eliminación de la esclavitud.
En el mural se subraya que, aunque Hidalgo ha recibido críticas por los excesos y las matanzas cometidos por sus tropas, su carácter ilustrado y sus decisiones visionarias, como la abolición de la esclavitud y la eliminación de ciertos impuestos, lo sitúan como un hombre adelantado a su tiempo. De hecho, en Guadalajara se estableció la primera imprenta insurgente, que permitió la publicación de El Despertador Americano, periódico que difundió las ideas independentistas y constituye un valioso testimonio histórico de aquellos días.
El mural, pues, resume la importancia de Guadalajara como el centro de las decisiones políticas de Hidalgo durante un periodo crítico de la guerra. Sus acciones, en particular el decreto de abolición de la esclavitud, marcaron un punto crucial en la lucha por la independencia y demostraron su compromiso con los ideales ilustrados de igualdad y libertad, aunque su tiempo en el poder fue breve debido a la creciente presión militar de los realistas.
Epílogo
Lo que siguió fue el fin de Hidalgo. Él y Allende, al mando del grueso de sus tropas, enfrentaron a las fuerzas realistas en el Puente de Calderón (hoy Zapotlanejo). A pesar de que los insurgentes eran cerca de ochenta mil y los realistas menos de seis mil, la estrategia del general y futuro virrey Calleja se impuso, y los derrotados debieron huir al norte. Finalmente, fueron capturados y ejecutados en Chihuahua.
O sea que los auténticos días de gloria de Hidalgo los vivió en la hoy Gran Guadalajara.
Texto sobre una charla con la maestra en Historia Cristina Urrutia. Miguel Hidalgo vivió sus días de gloria en Guadalajara, donde proclamó la abolición de la esclavitud y emitió otros decretos trascendentes, imprimió el periódico insurgente El Despertador Americano y estableció un gobierno vanguardista durante algunos meses, antes de perder una batalla crucial ante su rival de armas, Félix María Calleja.
Hidalgo, también conocida como Hidalgo incendiario, es una pintura mural monumental debida a José Clemente Orozco. Ubicada en el muro y la bóveda de la escalera principal del Palacio de Gobierno de Jalisco, se terminó en 1937.