La ruta de Alberto Moreno Gómez para Puebla

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LIN 27-02

“O planeamos a 25 años, o perdemos el futuro”

Presento una conversación distinta con el empresario Alberto Moreno, ex presidente nacional y también expresidente en Puebla de la CANADEVI, una voz fuerte y autorizada para entender el valor de la vivienda como motor de desarrollo.

Eres uno de los pocos empresarios con visión nacional y local en materia de vivienda. ¿Por qué es tan importante que la vivienda vuelva a ser motor de desarrollo para los estados?
La vivienda, además de detonar crecimiento económico, genera bienestar. Para muchas familias es el único patrimonio sólido, un activo que siempre adquiere plusvalía. Por otro lado, la vivienda impacta directamente en 37 ramas de la economía.
Por cada casa que se construye trabajan ocho personas: cuatro de manera directa y otras cuatro de forma indirecta. El efecto multiplicador es enorme. Durante años —desde los últimos de Peña Nieto y buena parte del sexenio de López Obrador—, se quitó prioridad a la vivienda social. Eso cambió con la llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum: recuperó su sitio como beneficio social, y también económico. Hoy se busca atender el rezago: 4.8 millones de viviendas en el mercado formal. Y si sumamos el informal, entre 9 y 10 millones. Es enorme.

Se habla mucho de vivienda abandonada en México porque los desarrollos se hicieron muy lejos, sin considerar las necesidades reales de los usuarios. ¿Qué tan cierta es la afirmación?
Hay vivienda abandonada, sí, pero no siempre por mala planeación. Mucha gente sigue pagando su crédito, aunque no habite la vivienda. Otros casos responden a fenómenos laborales: por ejemplo, maquiladoras que cerraron en la frontera y miles de trabajadores regresaron a sus estados de origen.
Cuando vemos el dato completo entendemos que, de más de 13 millones de viviendas construidas por Infonavit, alrededor de 600 mil están abandonadas. Eso es 95% de éxito en una ingeniería social gigantesca. Muchas veces se magnifica el 5% restante, pero es crucial entender sus causas.

Hablemos de Puebla. Solo hay registradas unas 3900 viviendas, mientras que estados vecinos, como Hidalgo, tienen 40 mil o más. ¿Qué causa ese desequilibrio?
Que el dinero del Infonavit se está yendo a otros estados. Puebla está desaprovechando la coyuntura. Hay cerca de 125 mil personas en la zona metropolitana listas para adquirir vivienda, pero falta algo fundamental: reserva territorial, coordinación municipal y estatal, reglas claras, densidades adecuadas y voluntad de empujar este segmento.

¿Ha faltado coordinación entre los municipios, el gobierno del estado y la iniciativa privada?
Muchísima. Puebla tiene más de doscientos municipios; coordinar eso es muy complejo. Pero al menos veinte municipios clave podrían homologar criterios: usos de suelo, servicios, permisos. Hoy, cruzas una calle y estás en otro municipio, con reglas distintas. Eso inhibe la inversión. El Estado debe encabezar esta homologación. Si no producimos vivienda formal, se disparan los lotes irregulares, que le cuestan al país 38 mil millones de pesos al año en regularización y servicios.

Hoy, muchos jóvenes trabajan por su cuenta, no tienen Infonavit y no quieren comprometerse con una hipoteca. ¿Cómo se atiende a ese segmento?
Es una realidad. El joven no quiere amarrarse a veinte años de hipoteca. Pero con el tiempo, la percepción cambia: llega la madurez y aparece la preocupación patrimonial. Muchos terminan buscando empleo formal solo para acceder a un crédito.

¿Qué ha detenido el desarrollo habitacional en Puebla en los últimos ocho años?

Tres factores:

  1. Poca reserva territorial en zonas de interés.
  2. Precios altos de la tierra.
  3. Falta de redensificación.

Además, el Infonavit y la Conavi establecieron polígonos de contención, y quienes poseen tierra dentro de ellos venden a precios muy altos. Necesitamos incentivos, como en otros estados.

El gobernador habla de nuevos polos de desarrollo. ¿Qué tan viable es su propuesta?
Viable, si se planea a 25 años, no a tres o seis. Servicios, escuelas, transporte, industria, comercio, vivienda: todo debe diseñarse en conjunto. Lo he visto en Europa: proyectos que tardaron 30 años en planearse y apenas se inician. Lo importante es la visión.

Sobre los materiales, ¿cómo les afectó el incremento de costos?
El momento más crítico fue la pandemia. Puebla tiene la ventaja de estar cerca de los insumos: arena, grava, tabique, acero. El acero tiene comportamientos raros: no siempre sigue los precios internacionales. A veces es más caro traerlo de Estados Unidos, y a veces ocurre al revés. El cemento siempre es más caro en México; no se permite importación suficiente. Para la vivienda social, al menos las cementeras están ofreciendo mejores precios.

¿La industria está lista para la vivienda sustentable?
Llevamos años trabajando en ello. Hoy casi toda la vivienda de Infonavit incorpora elementos verdes: focos y llaves ahorradoras, aislantes térmicos y otros dispositivos. Pero el gran desafío es 2030, cuando los bancos exigirán una huella de carbono cero en los procesos constructivos para otorgar créditos. Vamos atrasados; necesitamos acelerar.

Con tu experiencia nacional, ¿cómo resumes hoy la situación de la vivienda?

A escala nacional:

  • Hay apertura del gobierno federal.
  • Hay avidez en los estados por construir vivienda social.
  • Pero diez estados, incluido Puebla, están por debajo de la media.

En Puebla:

  • Se requiere que todos nos pongamos de acuerdo: estado, municipios y empresarios.
  • El sector está listo, pero falta la señal de arranque.

Se publica la convocatoria para elegir a quien sucederá a Héctor Sánchez en el CCE. Dicen que tú podrías levantar la mano. ¿Es real?
Sí, es real. Estoy listo. He trabajado y me he preparado para identificar áreas de oportunidad en el estado. Pero algo es claro: nadie puede solo. Se requiere estrategia, consensos y visión de futuro. Puebla es fuerte en lo automovilístico; hay que potenciarlo. Tenemos ventajas únicas, como el Centro Histórico, que pocas entidades pueden igualar. Debemos explotar lo que sí sabemos hacer bien.

Dame cinco cualidades que debe poseer el próximo líder del CCE.

  1. Conocimiento de las políticas públicas federales y cercanía institucional.
  2. Capacidad de construir estrategias y presentarlas sin demora.
  3. Reconocer nuestras limitaciones frente a estados más avanzados en el desarrollo de software o tecnología.
  4. Potenciar nuestras fortalezas reales: industria automotriz, turismo, gastronomía, patrimonio.
  5. Generar consensos entre el gobierno estatal, los municipios y los empresarios. Sin eso, nada avanza.

Se te ha criticado por tu cercanía con la actual presidenta. ¿Puede eso generar ruido entre los empresarios?
Mi cercanía ha sido institucional, no personal. Cuando fui presidente nacional de CANADEVI, presenté el mismo plan de trabajo a los tres candidatos presidenciales. Alguien tenía que mover la piedra. No busco amistad con gobiernos, sino resultados para la industria. Si eso generó cambios positivos, cumplí mi tarea.

¿Qué opinas de la renovación de cuadros en las cámaras para dar paso a nuevos rostros? ¿Son siempre los mismos?
Es imprescindible. Se necesitan caras nuevas, ideas frescas, energía. Hay grandes figuras empresariales, sí, pero también hay jóvenes con capacidad enorme, como el caso de Carlos Sosa en Canacintra. Lo que no necesitamos son presidentes de cámaras que solo vayan a la foto: se necesitan líderes que trabajen, que construyan, que generen consensos.

Entonces, ¿la relación con el gobierno debe ser…?
De trabajo, cercana y orientada al consenso. No hay otra.

Alberto Moreno, gracias por esta conversación.

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