Turismo, inversión y una estrategia para poner al estado en el mapa global
Por: Vicky Fuentes
Carla López-Malo, secretaria de Desarrollo Turístico de Puebla, encabeza una estrategia que busca transformar la manera como se vende, se vive y se mide el turismo en el estado. La meta es clara: más visitantes, sí, pero sobre todo más estancia, más derrama, más conectividad, más negocio y mayor presencia internacional.
Puebla está cambiando de escala
Durante años, buena parte de su fortaleza turística descansó en atributos que parecían suficientes por sí mismos: historia, gastronomía, arquitectura, patrimonio religioso y una ubicación privilegiada en el centro del país.
Hoy el reto es distinto. La competencia entre destinos exige estrategia, inversión, conectividad, comercialización y resultados. Y ahí está ocurriendo el cambio. La nueva política turística del estado busca dejar atrás la lógica del visitante que llega, duerme una noche y continúa su camino. La aspiración es mucho más ambiciosa: convertir a Puebla en un destino de mayor permanencia, consumo e impacto económico. La meta es que el turista permanezca cinco o seis noches, recorra la capital y después descubra la Mixteca, la Sierra Norte, la Sierra Nororiental y otras regiones con una oferta propia.
El mensaje es contundente: Puebla ya no quiere ser una escala
Quiere ser el viaje, más que contar turistas. La nueva conversación turística ya no gira únicamente alrededor del número de visitantes. Hoy importan también la estancia promedio, la ocupación hotelera, la derrama económica, el consumo y la distribución regional de los beneficios. La Secretaría de Desarrollo Turístico trabaja incluso con la BUAP para diseñar nuevas formas de medición que permitan observar con mayor precisión el impacto real de la actividad. La apuesta es pasar de una promoción basada en atractivos a una estrategia sustentada en resultados. Y los números comienzan a contar una historia distinta.
El turismo internacional ha registrado un crecimiento cercano a 12%, mientras Puebla ha ampliado su presencia en mercados y plataformas nacionales e internacionales. La estrategia busca capitalizar ese crecimiento y llevarlo a la siguiente fase.
Uno de los datos más relevantes es la presencia de Puebla en más de sesenta mil agencias de viajes nacionales e internacionales. A ello se suma un plan de promoción con más de treinta medios especializados y presencia en plataformas donde el viajero puede reservar vuelos, hoteles y experiencias.

Puebla regresó a las ferias internacionales
España, Alemania, Colombia y Guatemala forman parte de los mercados donde el estado ha recuperado visibilidad. La lógica detrás de esta estrategia es simple: si Puebla quiere competir globalmente, necesita estar donde se toman decisiones de viaje. Pero la promoción no termina con una campaña.
La Secretaría también ha impulsado viajes de familiarización para operadores, agencias y medios especializados. El objetivo es que conozcan el destino de primera mano y puedan comercializarlo con mayor fuerza. La promoción se convierte así en una herramienta de negocio.
Conectividad para crecer
La conectividad aérea es otra pieza central de la estrategia. Puebla cuenta con conexiones internacionales hacia destinos como Los Ángeles, Newark y Houston, además de rutas nacionales que vinculan al estado con distintas regiones del país. El objetivo es aprovechar esas rutas para construir circuitos turísticos más amplios. Puebla puede ser origen, destino o punto de conexión con Oaxaca, Guerrero, Cancún, Los Cabos y otros mercados. Esta lógica permite pensar en el estado como parte de corredores turísticos más amplios y competitivos.
Pero la conectividad exige infraestructura. Por ello se destaca la inversión cercana a mil millones de pesos proyectada para el aeropuerto poblano. La modernización aeroportuaria puede convertirse en un proyecto estratégico en los próximos años. El reto será que esa inversión se traduzca en rutas consolidadas, mayor tráfico y nuevas oportunidades comerciales.
El turista que deja más
Hay segmentos que resultan especialmente atractivos desde el punto de vista económico. Uno de ellos es la industria de reuniones. Congresos, convenciones y viajes de incentivos tienen una ventaja poderosa: quienes participan en estos eventos pueden gastar entre 5 y 10% más que un turista convencional. Además, suelen viajar entre semana y en temporadas bajas. Esto permite equilibrar la actividad económica. Mientras el turismo cultural y gastronómico concentra buena parte de su flujo en vacaciones y fines de semana, la industria de reuniones genera movimiento cuando otros segmentos disminuyen.
La combinación de ambos mercados puede convertirse en una de las fórmulas más rentables para Puebla. Uno de los aspectos más interesantes de la estrategia está en mirar la cadena turística completa. El turismo no comienza cuando alguien entra a un hotel. Empieza mucho antes.

El turismo empieza en el campo: el ejemplo de la temporada del chile en nogada
Detrás de cada platillo existe una red de productores de nuez, chile poblano, manzana, pera, durazno y otros ingredientes. La coordinación entre Desarrollo Rural, Canirac y el sector restaurantero busca que una mayor parte de esos insumos provenga directamente de regiones poblanas como Izta-Popo. El efecto económico es directo. Cuando un restaurante compra productos poblanos, la derrama permanece en Puebla. El turismo se convierte entonces en una cadena de valor que conecta campo, cocina, comercio y servicios.
Michelin: escaparate y oportunidad
La presencia de Puebla en la Guía Michelin abrió otra ventana de posicionamiento internacional. Más allá de estrellas o reconocimientos, el valor estratégico está en aparecer en una plataforma que influye en las decisiones de viajeros interesados específicamente en la gastronomía. Para un destino con la fortaleza culinaria de Puebla, esa visibilidad representa una oportunidad.
Pero la estrategia no se limita a la alta cocina. Las cocineras tradicionales, los mercados, los productores y las recetas heredadas durante generaciones forman parte de una misma propuesta. El verdadero diferencial está en combinar el prestigio internacional con la autenticidad local. Por eso también se han impulsado programas de capacitación con Canirac en temas de servicio, digitalización, promoción y profesionalización. La experiencia gastronómica ya no se limita al sabor. Importan la atención, el entorno, la narrativa y el servicio.
Duplicar el valor del turismo
La gran meta económica está en la derrama. En 2024, Puebla registraba alrededor de 15 mil millones de pesos provenientes de la actividad turística. Posteriormente, la cifra superó los 20 mil millones. La proyección hacia 2030 busca acercarse a los 30 mil millones de pesos.
La magnitud del objetivo es relevante:

- Prácticamente duplicar el valor económico del turismo obliga a pensar en escala.
- Más conectividad.
- Más noches de hotel.
- Más consumo.
- Más productos turísticos.
- Más visitantes internacionales.
- Más inversión.
Pero también exige que el crecimiento llegue a más personas. El desafío no es únicamente aumentar la cifra. Es distribuir mejor el beneficio. Uno de los ejes más interesantes de la política turística es utilizar el turismo como herramienta de preservación cultural. Las nuevas experiencias comunitarias incorporan a artesanos, productores, bordadoras, cocineras tradicionales, mezcaleros y cafetaleros. La idea es poner valor económico a conocimientos que han sobrevivido durante generaciones.
Los Centros de Saberes forman parte de esta visión. Estos espacios buscan permitir que las propias comunidades enseñen sus técnicas, desarrollen talleres y comercialicen sus productos directamente. El modelo combina identidad, experiencia e ingreso. Cuando una tradición puede generar bienestar económico, aumentan también sus posibilidades de permanecer viva.
Tianguis Turístico 2027: la gran vitrina
El Tianguis Turístico 2027 aparece en el horizonte como una de las mayores oportunidades de posicionamiento para Puebla. No será únicamente un evento. Será una prueba de escala. La rehabilitación aeroportuaria, la consolidación de rutas, la promoción internacional, la gastronomía, la industria de reuniones y las nuevas experiencias comunitarias tendrán ahí una vitrina de primer nivel. Puebla llegará con una oportunidad excepcional. La diferencia estará en convertir exposición en negocio.
La nueva conversación
Puebla cuenta con activos que muchos destinos quisieran tener. Historia. Gastronomía. Arquitectura. Cultura. Naturaleza. Comunidades. Ubicación La nueva estrategia busca convertir esos atributos en ventajas competitivas. Ese es el salto de fondo. Pasar de tener atractivos a construir una industria. Pasar de recibir visitantes a generar economía. Pasar de promocionar Puebla a posicionarla.
En LíderIN seguimos de cerca esta transformación, porque el turismo ya no puede leerse únicamente como una actividad recreativa. Es inversión. Es empleo. Es infraestructura. Es desarrollo regional. Es marca. Y, sobre todo, es una de las grandes oportunidades económicas que Puebla tiene frente a sí. El estado ya tiene la historia. Ahora busca escribir el siguiente capítulo con estrategia, inversión y visión global.


