El mes pasado, Moody’s, una de las tres agencias calificadoras más importantes del mundo, bajó la calificación de inversión de nuestro país al nivel “Baa3” con perspectiva estable. Esto nos coloca en el último nivel antes de perder el grado de inversión, y México se consideraría un país de alto riesgo económico.
Que bajen la calificación de inversión (o calificación crediticia) a México significa que agencias evaluadoras internacionales como Moody’s o Standard & Poor’s consideran que aumentó el riesgo de que el país incumpla con el pago de sus deudas.
La justificación para este descenso se sustenta en el poco crecimiento económico que ha tenido México en los últimos años. Moody’s rebajó su expectativa de crecimiento para el PIB mexicano a 1% en 2026 y 1.3% para 2027. A esto se suma el gasto en programas sociales y el respaldo financiero que recibe PEMEX —que, dicho sea de paso, es una de las petroleras más endeudadas del mundo.
Expectativa de crecimiento para el PIB mexicano: 2026 → 1% · 2027 → 1.3%
Un par de dudas surgen de inmediato ante este anuncio.
1. ¿Qué significa este grado o calificación de inversión para una nación?
En términos simples, representa el nivel de confianza que genera un país para cubrir sus deudas y para atraer inversión. Pero también podríamos cuestionarnos si esto debiese ser motivo de preocupación nacional y en qué nos afectaría.
Si México perdiera el grado de inversión, algunas de las consecuencias inmediatas serían:
- El encarecimiento de la deuda nacional, porque los mercados internacionales imponen tasas de interés más altas a los países mal calificados, para compensar el mayor riesgo.
- Algunas empresas y fondos tienen prohibido por ley invertir en estos países, lo que provocaría una salida masiva de capitales.
- Cuando se hace evidente un mayor riesgo, las empresas suspenden o postergan inversiones, y esto impacta en la creación de empleos y el crecimiento económico.
2. ¿Cómo revertir algunos de estos rezagos cuando es prácticamente imposible lograr incrementar la recaudación fiscal si la economía no crece?
(México tiene una recaudación fiscal muy por debajo del promedio de la OCDE). Por otro lado, la economía informal sigue creciendo.
Mientras nuestro país tiene una recaudación fiscal baja, el gasto público se ve cada vez más comprometido por las pensiones, los programas sociales y el pago por el servicio de deuda.
Habría que considerar además otros factores críticos para dar certidumbre a la inversión, como el estado de derecho, la impartición de justicia y la seguridad. En estos aspectos, indudablemente, todavía tenemos mucho por hacer.
Reflexión final
Desde mi perspectiva, es indudable que enfrentamos un escenario de riesgo muy serio, y corregirlo requiere reformas estructurales de fondo, con visión de futuro y un proyecto estratégico de desarrollo económico con el que pudiera revertirse la inercia negativa de los últimos años, porque seguramente coincidiremos en que no queremos ver un México en donde nadie quisiera invertir.
Pablo Aguilera es Doctor en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Politécnica de Cataluña (Barcelona Tech), graduado cum laude. Tiene más de veinte años de experiencia en el servicio público y más de treinta años como empresario, destacando su labor en Proveza Consultores. Ha combinado la actividad profesional con la docencia y la investigación, como profesor en la Escuela de Negocios y en la EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey. Participa en el Global Competitiveness Project y en el GIEE, y ha colaborado con organismos como la FAO. Sus líneas de investigación incluyen el emprendimiento, la gestión estratégica y las pymes.
Por: Pablo Aguilera Fierro