Mérida está atrayendo inversión, talento y nuevos proyectos. La capital yucateca consolidó su posición entre los destinos urbanos con mayor dinamismo en el sureste gracias a una combinación difícil de igualar: patrimonio histórico, gastronomía, seguridad, conectividad, oferta cultural y cercanía con algunos de los principales atractivos del mundo maya.
Sin embargo, su transformación económica no depende solo del turismo vacacional. Esta ciudad desarrolló una propuesta que integra turismo cultural, gastronómico, de reuniones y de negocios, mientras su infraestructura hotelera y su conectividad internacional siguen ampliándose.
Los números muestran la dimensión de este fenómeno. De acuerdo con información de la Secretaría de Fomento Turístico de Yucatán, durante enero de 2026 el estado registró 238 mil 892 visitantes con pernocta, un crecimiento de 8.4% frente al mismo mes de 2025. La llegada de turistas internacionales aumentó en 27.8%, mientras la ocupación hotelera promedio de Mérida alcanzó 56.4%, 2.9 puntos porcentuales por encima del mismo periodo del año anterior.
En enero de 2026, Yucatán disponía de 17 mil 611 habitaciones de hospedaje; de ellas, 61% se concentraban en Mérida. Además, la oferta estatal creció en 2.9% a ritmo anual, y casi 70% de las habitaciones pertenecían a categorías de tres a cinco estrellas, una señal de la evolución hacia una oferta de mayor valor.
El capital privado también percibe la oportunidad. En 2025, el Gobierno de Yucatán informó sobre proyectos turísticos por 5 mil millones de pesos previstos para el estado, incluyendo hoteles, parques temáticos, clubes de playa y restaurantes. En febrero de 2026 abrió el Hotel Las Brisas, un proyecto de 600 millones de pesos que fortalece la infraestructura turística de la capital yucateca.
El desafío es mantener el crecimiento sin perder el equilibrio. El éxito de Mérida plantea preguntas pertinentes para cualquier ciudad en expansión: ¿cómo preservar el patrimonio mientras se desarrolla nueva infraestructura?, ¿cómo distribuir los beneficios del turismo?, ¿cómo evitar que el crecimiento inmobiliario desplace la identidad local? La respuesta puede estar en la diversificación. Esta ciudad puede funcionar como destino en sí mismo y, al mismo tiempo, como puerta de entrada a un territorio turístico mucho más amplio, que incluye cenotes, haciendas, zonas arqueológicas, gastronomía y comunidades.
Para el inversionista, Mérida ofrece algo particularmente valioso: una economía turística que no depende de una sola temporada ni de un solo perfil de visitante. El turismo representa, según datos difundidos por la Secretaría de Fomento Turístico, 16.1% del PIB de Yucatán y genera empleo para más de 135 mil personas. El dato explica por qué la actividad turística dejó de ser un sector complementario para convertirse en una pieza central de la economía estatal.
Mérida, en suma, está construyendo una nueva definición de destino turístico: una ciudad donde el viajero llega por su patrimonio y permanece por su oferta cultural y gastronómica. Es un lugar donde el capital encuentra condiciones para establecer proyectos de largo plazo.
Radar LíderIN
- Vocación: turismo cultural, gastronómico, urbano, de negocios y reuniones.
- Visitantes con pernocta: 238,892 en Yucatán, enero de 2026.
- Ocupación hotelera: 56.4%, enero de 2026.
- Oferta estatal: 17,611 habitaciones.
- Inversión destacada: 600 mdp, Hotel Las Brisas.
- Inversión anunciada: 5,000 mdp en proyectos turísticos estatales durante 2025.
- Potencial: alto.
- Oportunidad: hotelería, gastronomía, turismo de reuniones, experiencias culturales y productos premium.
Fotos: cortesía Hotel Diez Diez.